No te voy a prometer amor eterno.

Voy a intentar que cada día sientas que te quiero.

Voy a hacer que tú descubras cómo realmente soy.

Voy a hacer que desees recorrer el mundo de mi mano.

No te voy a dar discursos ni promesas, porque aprendí que el amor en palabras no tiene el mismo valor.

Aprendí que el amor se demuestra con hechos.

Quiero que al despertar me mires, sonrías y digas “eres todo lo que necesito en esta vida”.